Velomancia

Velomancia, o el secreto que encierran las velas

03-03-2010 | Tags: , ,

Encender una vela no es acto trivial. Casi siempre la encendemos por algo o para algo, tal como lo hacían nuestros antepasados. Cómo obtener los dones de su “luz”

La teoría clásica de la velas en parasicología considera que las velas son un símbolo de creatividad y de independencia.

La suave y apacible luz de las velas induce un estado de ánimo romántico, invoca a los espíritus y utiliza uno de los cuatro elementos de la antigüedad, el fuego, conocido como el elemento sagrado de la transformación mágica.

La danzante llama de las velas irradia un poder místico y, durante siglos, las brujas y los magos se han servido de ella como instrumento creador de la atmósfera apropiada para sus hechizos, o para la adivinación y la meditación, desterrando así la hostilidad, y como medio de comunicación con los muertos.

Tras el empleo de las velas en los rituales mágicos subyace también el símbolo de la creación de la luz en medio de las tinieblas.

La llama de una vela es el fuego sagrado, la llama eterna, nos habla de fuerza y regeneración, de protección, poder, energía y creatividad.

La luz de una vela encendida nos libera, nos permite tranquilidad abriéndonos el corazón y amansando la fiera que todos llevamos dentro, brindándole sosiego a nuestra alma.

Cuando encendemos una vela llevamos LUZ. Cuando encendemos esa LUZ ponemos la esencia de nuestro ser en la intención que nos mueve a encender esa vela. Y asumimos un compromiso con nosotros mismos y con la Energía Superior que nos guía y nos envuelve cada día de nuestra vida.

Pero ese compromiso es el ayudar, brindar paz, iluminar, aliviar y hasta inclusive, solucionar un problema determinado y no para realizar un daño, alterar, enfermar o lastimar a otros; que en definitiva y teniendo en cuenta la regla de tres, no estaríamos más que haciéndonos daño por triplicado a nosotros mismos.
Y ese daño no solo se no es devuelto por tres en esta vida, sino que cargamos nuestro karma negativamente para la o las vidas futuras.

Por el contrario, haciendo el bien, se nos devuelve ese bien multiplicado por tres; y muy probablemente como beneficio adicional no solo que no cargamos negativamente nuestro karma sino que seguramente lo estamos limpiando.

Todo aquel pensamiento y sentimiento que lanzamos al cosmos nos vuelve de la misma manera. Si nuestro pensamiento-sentimiento es de odio, fracaso, rencor, desamor, es lo que tarde o temprano vamos a recibir de vuelta. Si nuestro pensamiento-sentimiento es de compasión, unión, tolerancia, perdón, desinterés, AMOR, recibiremos con creces todo el amor que nos confortará y aliviará en nuestro paso por la Tierra.
Nuestro pensamiento-sentimiento-acción-deseo al encender una vela debe partir de ese principio de amor universal y de amor desinteresado por el prójimo.

Luz a nuestra vida, a nuestra mente, a nuestro interior, es lo que verdaderamente debemos activar al encender una vela. En definitiva, no hacemos más que Iluminar el alma y el corazón.

La vela es asimismo una imagen de la humanidad:

La cera de la vela corresponde al cuerpo físico.
La mecha corresponde a la mente.
La llama corresponde al espíritu.
Cuando encendemos una vela estamos estableciendo una conexión entre nosotros y una entidad, y esa entidad puede ser de luz, de oscuridad o una entidad amoral, sin moral, como es el caso de los elementales.

Siempre que encendemos una vela, se dispara al cosmos un pensamiento, un deseo y una necesidad, aquí unos ejemplos “no mágicos”:

Hubo un corte de luz y encendemos una vela para no estar a oscuras; en este caso el pensamiento, el deseo y la necesidad es el mismo, deseamos luz, no queremos estar en la oscuridad.

Tenemos una cita de amor, encendemos una, dos velas en la mesa o varias en el baño o por toda la casa, en este caso el pensamiento es de intimidad, el deseo es de calides y la necesidad es de tranquilidad.

Podríamos seguir enumerando ejemplos pero los citados son suficientes para dejar asentado que al encender una vela aun en los casos mas triviales, estamos emitiendo señales (deseos, esperanzas, necesidades o pensamientos) al cosmos.

La vela es un medio que utilizamos para enviar un mensaje que siempre, siempre tiene una respuesta.

Trabajar con velas está muy relacionado con la Magia. Es en sí lo que comúnmente se llama Magia blanca. Para manejar y servirnos de las bondades de las velas debemos conocer primero qué es la magia, y sus clasificaciones. Conocer es también una manera de resguardar nuestra propia integridad.

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